5 hábitos que han cambiado mi vida

Hola de nuevo. Este mes me ha sido imposible pasarme con más frecuencia por aquí. Lo cierto es que me encanta escribir para el blog, pero ta...

Hola de nuevo. Este mes me ha sido imposible pasarme con más frecuencia por aquí. Lo cierto es que me encanta escribir para el blog, pero también es verdad que no lo he priorizado en absoluto durante las últimas semanas. Y ello ha sido, en parte, por algunos nuevos hábitos que he introducido en mi rutina diaria y que me están aportando, de momento, buenos resultados.
Vamos a ello:

1. Yoga. Había llegado un punto en que me dolía la espalda casi a diario. No es que fuera un dolor insoportable, pero sí más frecuente de lo deseable. Hasta hace poco me limitaba a acudir a un centro para que me hicieran un masaje descontracturante. Y eso está genial, pero no me terminaba de solucionar el problema de un modo estable y duradero. Así que decidí probar con el yoga. No acudo a clases, simplemente estoy probando a aprender por mi cuenta a través de los muchos canales de esta temática que hay en You Tube. Los resultados están siendo buenísimos y el tiempo que empleo no siento que lo pierda en absoluto; ya que el dolor continuado cansa mucho y resta mucha energía, y al haberlo disminuido notablemente con  mis prácticas de yoga, estoy segura de  que salgo ganand; a pesar de tener que buscar un hueco en mi día a día para practicarlo.



2.Escuchar más a mi cuerpo. Yo era la típica persona que aunque se tuviera que tomar 3 cafés para sentarse a estudiar o llevar a cabo otras obligaciones, ni se planteaba que a lo mejor lo que el cuerpo me estaba pidiendo era un descanso, Y es que aunque estoy bastante mejor de mi problema de insomnio, no lo he resuelto del todo. Por lo que había días que sentarme a estudiar después de comer sin haber dormido lo suficiente la noche anterior, además de ser una tortura, es que era una pérdida de tiempo. Por lo que ahora si veo que por el cansancio necesito dormir un rato antes del turno de tarde, lo intento, Y digo lo intento porque si ya me cuesta conciliar el sueño por la noche, ya no digamos durante el día. Pero me obligo a ello y lo he conseguido algunos días, Y es que me merece la pena, porque aunque empiece el turno de tarde a las 17.30 o 18:00 horas me cunde bastante más que si me siento a las 16:00 cansadísima y desmotivada.


3. ASMR. Buscando vídeos de relajación y meditación en You Tube me topé con el ASMR (Autonomous Sensory Meridian Response). Al principio pensé que era un poco friki, pero aún así decidí quedarme a ver ( o casi mejor dicho escuchar) algún vídeo porque lo descubrí en una época en la que me encontraba muy desesperada con el problema del insomnio. Y mi sorpresa fue que si conseguía relajarme y, por tanto, quedarme antes dormida. Ya que mi concreto problema de insomnio es que tardo mucho, muchísimo diría yo, en quedarme dormida. No importa lo cansada que esté, que no consigo relajarme ni parar de darle vueltas a la cabeza para relajarme y dormir.
Os lo recomiendo si os notáis nerviosos y estresados. Dicen que no a todo el mundo le funciona, pero por probar no se pierde nada.



4. Duchas de agua fría. Como sabéis me gusta bastante leer sobre motivación, productividad y organización. Y en varios de los blogs y webs que sigo sobre esta temática leí que las duchas de agua fría tenían un montón de beneficios tanto mentales como físicos (eliminación del cansancio, mejoras en la piel y el cabello, reducción de molestias musculares...). No tuve mucha fe en ese momento en que yo pudiera llegar a ducharme con agua fría, pero decidí ir probando poco a poco tanto en la reducción de la temperatura del agua como en el tiempo que la aguantaba. Al principio es un poco desagradable, pero una vez superados los primeros segundos de incomodidad yo he notado que me proporciona energía y que sienta súper bien mentalmente.



5.Flexibilidad. Tratar de ser una persona organizada está genial, pero es verdad que la propia rigidez en la organización resta productividad. Así que llevo un tiempo tratando de encajar con naturalidad los imprevistos o los cambios que surgen en el día a día. No os voy a decir que me resulte fácil, pero a fuerza de intentarlo con ganas sí estoy percibiendo más tranquilidad en mis reacciones a la hora de aceptar lo inevitable: las cosas son como son a veces y  mejor aceptarlas cuanto antes. No somos seres aislados y formar parte de grupos sociales (amigos, familia, compañeros) requiere de nuestra flexibilidad y de nuestra adaptación al medio para lograr nuestros objetivos.

Como siempre digo, cada persona somos un mundo, pero quizás probando de aquí y de allá encontremos soluciones a esos problemillas  que nos restan alegría y paz.

¡Os deseo una feliz semana!


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