Comer en Budapest

Como avanzábamos en el anterior post de “ Qué ver en Budapest ”, en este post vamos a explicar nuestras experiencias gastronómicas durante...


Como avanzábamos en el anterior post de “Qué ver en Budapest”, en este post vamos a explicar nuestras experiencias gastronómicas durante el viaje. ¡Comenzamos!

1.- Zeller Bistró: situado muy cerca de la Basílica de San Esteban, este acogedor, romántico y “multi-ambiente” restaurante fue nuestra primera incursión en la gastronomía húngara, el cual encontramos a través del TripAdvisor la primera noche (en esta ocasión no nos dio tiempo a comprar nuestra habitualmente inseparable guía Lonely Planet). Lo de “multi-ambiente” se debe a que tiene varias zonas diferenciadas dentro del local: una acogedora zona comedor a la entrada (que es donde cenamos), cuyas paredes están decoradas con frases simpáticas, dichos y chistes; un gran salón-patio-jardín cubierto pasando ya al interior, decorado con plantas, bombillas cayendo del techo, velas, luz tenue y con música en directo; y rodeando este salón otros salones comedor. Obviamente la mejor estancia es el patio, pero para poder encontrar mesa es necesario reservar previamente (… y nosotros fuimos de improviso). Con respecto a la comida, pedimos para compartir: sardinitas fritas rebozadas (muy ricas, aunque mejores las de aquí… J), pechuga de pato (espectacular) y salchichas típicas húngaras (riquísimas). Tras ofrecernos probar varios vinos autóctonos, decidimos acompañar la cena con una botella de tinto bastante suave, pero es que todos estaban tan ricos. Una gratísima sorpresa y un gran descubrimiento los vinos húngaros. Cerramos la cena con tarta de zanahoria casera, muy rica. El precio: 36€ por persona, en la órbita ciertamente de lo que podríamos haber pagado en Madrid.





2.- Platz: también ubicado cerca de la Basílica de San Esteban, este bar restaurante nos llamó la atención cuando íbamos de camino al Zeller Bistró. Tras la cena decidimos acercarnos y tomar una copa para cerrar el primer día. Tienen una larga carta de cócteles y bebidas, y también sirven platos, pero no llegamos a probar nada. Es un sitio tranquilo y acogedor, con música de DJ, y muy bien situado del que echar mano si estás por el centro. De hecho nos convenció tanto que repetimos otra noche. En cuanto precio, los combinados y copas nos salieron por casi 7€. De nuevo, tampoco mucha diferencia con respecto a Madrid.



3.- Bamba Marha Burguer: franquicia de hamburgueserías que identificamos a través de nuevo del TripAdvisor. El local en concreto al que fuimos se encontraba muy próximo al parque de Erzsebet, fácilmente localizable ya que en el mismo se encuentra el Budapest Eye, enorme noria similar al London Eye y visible desde varias manzanas de distancia. Con respecto a la comida, disponen de típico menú de hamburguesería que añade patatas (de distintos tipos) y refresco. Las hamburguesas estaban realmente jugosas y las patatas, aderezadas con paprika, estaban francamente ricas. Las mesas son altas y corridas, con taburetes, y dependiendo la hora poder ser más complicado coger sitio. El precio, bastante barato: menos de 9€ cada uno. Como opción económica y rápida para comer por el centro es bastante recomendable.



4.- Magyar QTR Bistro: situado en la ribera Este del Danubio, entre el Mercado Central y el puente de Elisabeth, se encuentra este llamativo restaurante de cocina y platos principalmente húngaros. De nuevo, lo encontramos a través de TripAdvisor. El local tiene dos plantas, la de abajo está decorada muy en tendencia, y la de arriba quizás algo más “antigüina”. Pedimos para compartir: el típico gulash (que a diferencia del checo es más sopa; estaba riquísimo), tiras de pechuga de pollo con paprika (deliciosas) y cerdo mangalica con patatas -cómo no- con paprika (muy rico). De postre pedimos tarta de manzana (apple strudel), sencillamente espectacular. El servicio muy atento, y nos gustaron algunos pequeños detalles como por ejemplo que el gulash, aunque fuera un plato para compartir, nos los sirvieron en dos platos. Acompañamos la comida con cerveza esta vez en lugar de vino ya que llegamos con bastante sed. El precio fue de 30€ por persona.


5.- Bestia: justo en frente de la Basílica de San Esteban (como podéis ver esta zona fue nuestro “hot point” del viaje a nivel gastro), decidimos probar a cenar en este restaurante siguiendo de nuevo la recomendación de TripAdvisor, y también por habernos llamado la atención previamente al ir al Zeller Bistró. Decorado de forma bastante moderna, con neones en las paredes, este restaurante basa su menú principalmente en carnes y ensaladas. Pedimos para compartir: rotisserie de cerdo con cebolla (muy rico), y ensalada césar con gambas (bastante rica, y eso que se trata de una “simple” ensalada césar); de postre, tarta de chocolate y caramelo (riquísima). Acompañamos la cena con una botella de vino húngaro. Destacar el servicio, ya que el camarero que nos atendió fue muy atento y simpático. El precio quizás algo caro, 41€ por persona. Fue el sitio más caro de todo el viaje. Pero mereció la pena porque el lugar era súper epecial y cool y pasamos una velada fantástica y súper distendida. 



6.- DiVino Bar: de nuevo situado al lado de la Basílica de San Esteban, justo pegado al Platz, este elegante bar de vinos y copas nos llamó la atención desde el primer momento, ya que cuenta con una terraza de mesas altas y siempre la veíamos bastante animada. Decidimos entrar la última noche, y nos fuimos dentro ya que en la terraza hacía algo de frío y, a pesar de ello, no había sitio. El local es alargado, y está decorado muy modernamente. Al fondo tiene una zona de mesas bajas. Nosotros encontramos un par de taburetes libres pegados a la pared, y pedimos un par de combinados. Ciertamente las copas no nos llegaron a convencer; quizás, y como su nombre indica, es un lugar más para ir a tomar vinos. El precio algo caro: más de 10€ cada copa.

En definitiva, gratamente sorprendidos con la gastronomía en Budapest. Lugares bastante nuevos, bien ambientados, comida muy rica… Da la impresión que el auge del turismo ha llevado a crear una cierta corriente y han invertido y apostado en y por  ello. Los precios ciertamente no son baratos, cosa que al principio nos chocó un poco ya que según nos había contado gente que había ido antes, aquello se supone que iba a ser súper económico. Aunque también es verdad que al movernos y comer por las zonas más céntricas y turísticas, en un principio es de entender que los precios sean más elevados, como pasa en prácticamente cualquier capital.
Esperamos que os haya gustado acompañarnos por este periplo gastronómico. ¡Nos vemos en el siguiente que esperamos que sea muy pronto!.

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