Una cita en La Habana Vieja

Ahora que se acercan las Navidades y algunos viajaréis hasta Cuba huyendo del frío y de los familiares pesados, os dejo una selección de re...

Ahora que se acercan las Navidades y algunos viajaréis hasta Cuba huyendo del frío y de los familiares pesados, os dejo una selección de restaurantes para comer en La Habana. Tuve la suerte de visitar la capital cubana este verano y, como me dejó muy buen sabor de boca, me parece interesante compartir mi experiencia. Como fueron casi 15 días comiendo y cenando fuera y casi ningún restaurante decepcionó, he decidido dividir el post en varias partes  para que no se os haga muy pesado, aunque trataré de tenerlos listos todos antes del 24 de diciembre.

1. Paladar Los Mercaderes (Mercaderes, 207). Si tenéis la oportunidad tenéis que ir a cenar al balcón de este romántico restaurante con alguien al que améis profundamente. Y no digo ya vuestra pareja, puede ser vuestra madre, hermano o algún amigo del alma. Yo tuve una cita con OpoNovio en este magnífico restaurante situado en un primer piso, al que se accede mediante unas escaleras decoradas con pétalos y velas y en el que al entrar te encuentras con muebles coloniales, mesas vestidas de modo clásico y elegante con sus manteles blancos y una luz tenue. Además cuentan con magnífica música en directo, o sea que los violones los vas a oír. El cuarteto que tocaba aquella maravillosa noche de agosto (desconozco si siempre son los mismos) lo hacía muy bien y daba a todo el conjunto un toque romántica. Pues bien, en esa cena en la que nos olvidamos del resto del mundo disfrutando de un estupendo vino chilenao ( y es que al igual que los italianos con la comida, los chilenos lo están haciendo de maravilla con la comercialización de su vino a  nivel internacional como pudimos comprobar también en Copenhage), también pudimos degustar una de las mejores croquetas que nunca hemos tomado. En esta ocasión fueron de langosta y eran redondeadas y absolutamente perfectas al igual que el risotto de trufa. Os mentiría si os dijera que me acuerdo del postre, podría mirarlo en las fotos, pero es que lo importante de esa cena no fue lo que comimos ni bebimos.Lo realmente maravilloso es que ya llevábamos varios días de vacaciones y atrás habían quedado los agobios diarios y la rutina de Madrid y tuvimos una cita, una cita de esas en la que hablas y hablas, sonríes, te pones ojitos y te das cuenta que elegirías a esa persona que tienes al otro lado de la mesa mil veces más. Una de esas citas en las que están presente en cuerpo y alma, uno de esos momentos en los que no te cambiarías por nadie en este mundo y en el notas como un ejército de mariposas revolotean en tu estómago. 
Merecen la pena los 45 CUC (el peso convertible es la moneda que tendrás que usar si viajas a Cuba y sólo puedes cambiarla allí, no puedes pedirlas en tu banco de España) que pagamos cada uno porque hay momentos que no tienen precio.







2. Doña Eutimia (Callejón del Chorro, 60). En este encantador callejón muy cercano a la magnífica catedral, nos encontramos el que fue el primer restaurante privado de esta ciudad de belleza decadente. El callejón donde se ubica es por sí mismo digno de visita, ya que es súper acogedor, con sus guirnaldas de luces, la música en directo y unas pequeñas y bien decoradas terrazas de los muchos restaurantes y cafés que se concentran en un espacio reducido, aunque no por ello agobiante.
Es imprescindible reservar y os alegraré de hacerlo en cuanto probéis la ropa vieja y el picadillo de buey. El ticket medio es de unos 30 CUC por persona. 

3.Trattoria 5 Esquinas (Habana, 104; Esquina Cuarteles). En una de las zonas remodelas de la capital, en las que si te llevarán hasta allí tranquilamente podrías pensar que  estás en cualquier pueblo andaluz con sus fachadas encaladas, sus rejas de forja y sus portones de madera en colores verdes, encontramos este restaurante de la que creo que una de las comidas más internacionales del mundo. Los italianos han sabido llevar su tradición gastronómica a casi todo el mundo y La Habana no iba a ser menos. Las pizzas son preparadas en su propio horno y no hay que perderse la pasta con su buena ración de langosta o los canelones de cangrejo y espinacas. El tiramisú estaba rico, pero no entra en nuestro ranking de uno de los mejores del mundo. Como su nombre indica se encuentra en la confluencia de cinco calles que desembocan en esta animada calle peatonal donde hay una hilera de terrazas llenas de turistas (y ya se ve también algún autóctono) disfrutando de la noche. Hay terrazas más bonitas que la de esta trattoria, pero no te dejes llevar por la primera impresión y siéntate en esta. El interior del local  no tiene nada en especial, pero la terraza tiene mucho encanto. El precio medio vuelve a ser de unos 25-30 CUC por persona.

4. Lamparilla 361 (Lamparilla, 361). En esta destartalada calle de La Habana Vieja y frente a una barbería de lo más auténtica, encontramos este original local abierto a la calle con una decoración colorista, un trato jovial, en el que observar que algo nuevo se cuece en Cuba. La comida que sirven está fusionada con cocinas como la mexicana, pero sin perder su tradición culinaria tanto en ingredientes como en las elaboraciones.
Hay que probar sus cócteles y dejarse aconsejar por el personal; así como no irse sin probar alguna de las carnes del menú. Las raciones quizá sean algo más pequeñas que en los dos restaurantes anteriores, aunque el precio tampoco se dispara. 

4. El de en Frente (O´Reilly, 303). Cuando tienes un restaurante que funciona bien, pero no puedes ampliarlo, pues coges un local cercano y no te molestas mucho en pensar un nombre, Si el hermano mayor toma su nombre del de la calle en el que está situados (O´Reilly), su hermano pequeño se queda con aquél. En una de las más destartalas y casi mugrientas calle de La Habana cruzamos la puerta de este restaurante para volver de nuevo al primer mundo. Un restaurante decorado al más puro estilo del gigante sueco, dividido en varios pisos y con una azotea convertida en terraza al más puro estilo boho chic. No hay que perderse los tacos de langosta ni el carpaccio de pulpo. Tampoco puedes salir de allí sin haber probado algún cóctel de ginebra, súper ricos y presentados maravillosamente. El servicio algo lento, pero no pasa nada, allí hay que adaptarse a otro ritmo, que para algo estamos de vacaciones. El ambiente es muy internacional, ya que en su carta también cuentan con pasta o albóndigas, pero en la terraza hace calor a pesar de los parasoles y ventiladores y nosotros nos decantamos por platos fresquitos. Es mejor ir por la noche, aunque a nosotros nos cuadró ir al mediodía. 


Hasta aquí nuestro paseo gastronómico por La Habana Vieja, en los próximos post os contaré sobre el resto de distritos de esta capital que me cautivó.



No olvides visitar

3 comentarios

  1. me gustaria que contaras sobre las cosas, museos, lugares que has visitado, turismo que has hecho, no solo comida.
    Y como ideas para post interesantes: como han ido tus experiencias con las academias, preparadores, compañeros,..bibliotecas, de la oposicion
    Y como consigues organizar, guardar, tener a mano lo necesario, cuáles son tus trucos para todo el material que supone una oposición tenerlo en orden.
    Gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola. Sí, hay muchos post de lo que ver en los lugares que hemos visitado. De Cuba aún no porque son post que llevan bastante tiempo, pero lo acabaré escribiendo.
      De opos también hay bastantes post. Igual del material no tanto porque yo soy muy ordenada e igual no he caído que pueden ser post necesarios para otros.
      Mil gracias por todas tus ideas para próximos post.

      Un abrazo

      Cris

      Eliminar

Dime lo que piensas